17 junio 2024

Grave: se multiplica el robo de cables en los trenes metropolitanos

Una ola de robo de cables viene afectando a las líneas metropolitanas en las últimas semanas. Diversos hechos delictivos afectaron a las líneas San Martín, Mitre y Roca, provocando fallas de señalamiento y alimentación. Un hecho de esas características es señalado como la principal causa del accidente de la línea San Martín del 10 de mayo pasado. El ajuste en el presupuesto para seguridad y la reducción del gasto operativo como telón de fondo de un deterioro que se profundiza.

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Una ola delictiva de robo de cables viene azotando a las líneas ferroviarias metropolitanas en las últimas semanas.

Según pudo saber enelSubte, distintos episodios de esta naturaleza afectaron la operación de las líneas San Martín, Mitre y Roca en los últimos días, afectando aspectos tan diversos como la alimentación de los trenes, el funcionamiento del sistema de señales y la operación de las barreras en los pasos a nivel.

Si bien no se trata de un problema nuevo, estos delitos han comenzado a ocurrir con una preocupante frecuencia, afectando gravemente la operatividad y seguridad del sistema ferroviario.

La sustracción de cableado, que impedía el correcto funcionamiento del sistema de señales, es señalada como la principal causa de infraestructura detrás del accidente ocurrido en la línea San Martín el pasado 10 de mayo. Según distintas versiones, las señales llevaban entre dos semanas y dos meses sin funcionar por un robo de cables nunca repuesto en el marco del ahogo presupuestario que enfrentan las empresas ferroviarias.

Lejos está este de haber sido el único caso. Según pudo reconstruir este medio, la semana pasada ocurrieron dos robos de importancia: uno en el viaducto de la misma línea San Martín, en el kilómetro 7,5 (entre las estaciones Palermo y Villa Crespo), y otro en la línea Mitre ramal Tigre (en el kilómetro 18, en cercanías de la estación Acassuso).

En este caso, el robo no solo afectó al señalamiento, sino también a la alimentación de los trenes, por lo que se produjeron demoras y cancelaciones adicionales a las que ya viene sufriendo la línea con alarmante regularidad. El funcionamiento de las señales se vio afectado en los sectores Olivos-Martínez y San Isidro-Victoria, poniendo en riesgo la seguridad operativa de buena parte de la línea.

A comienzos de esta misma semana, una situación similar afectó a la línea Roca, en concreto, a la vía cuádruple entre Plaza Constitución y Temperley. En este caso, la sustracción de cableado provocó que se produjeran cortes de energía en algunas vías, lo que llevó a la interrupción de los servicios en ese tramo.

Este mismo miércoles, otro delito de iguales características afectó la normal circulación de los trenes eléctricos entre Remedios de Escalada y Banfield.

La lista de hechos dista de ser exhaustiva: muchos otros episodios menores no llegan a denunciarse o provocan afectaciones de menor cuantía. Hasta el momento se desconoce si las autoridades han tomado medidas para prevenir que estos hechos sigan repitiéndose.

La ola de robos se enmarca en un deterioro general que atraviesa el sistema ferroviario argentino desde hace unos meses. El congelamiento del gasto corriente impacta progresivamente sobre todo el ferrocarril, incluyendo la seguridad de sus instalaciones.

El freno total de los desembolsos operativos, como reveló en exclusiva enelSubte, fue denunciado por el propio presidente de Trenes Argentinos Operaciones (SOFSE), Luis Adrián Luque, una semana antes del accidente de la línea San Martín.

En el informe interno al que accedió este medio, Luque alertaba a sus superiores que la situación de la empresa era crítica y requería con urgencia “gestionar la asignación de fondos necesarios […] que garanticen el normal funcionamiento de los servicios a cargo de esta Operadora Ferroviaria, resguardando los estándares mínimos de seguridad operacional”.

Otro informe, elaborado por el gerente general administrativo de SOFSE, Jorge Álvarez Holmberg, concluye que el ajuste ejecutado durante el primer trimestre de 2024 implicó una reducción del 75% sobre los fondos disponibles para cubrir los gastos operativos, incluyendo los recursos destinados la prestación del servicio de seguridad pública y privada.

El ajuste ejecutado por el gobierno nacional para intentar exhibir un “déficit cero” implica el aplazamiento de erogaciones urgentes en numerosas áreas, incluyendo la ferroviaria. La calidad del servicio continúa deteriorándose con el correr de los días y el riesgo operativo continúa en aumento. Cabe recordar que, al menos hasta el momento, no ha habido novedades acerca de la anunciada “emergencia ferroviaria”, que vendría a atenuar el recorte del gasto en el sistema ferroviario.

Escándalo: una semana antes del accidente, Trenes Argentinos alertó que el ajuste impedía “estándares mínimos de seguridad”

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