14 abril 2024

Dos incendios consumieron material ferroviario en 24 horas

Durante este martes un incendio en cercanías de la estación Gerli, partido de Avellaneda, afectó a coches eléctricos Toshiba y Materfer remolcados que estaban fuera de servicio. Simultáneamente se produjo un hecho similar en la localidad de Junín, donde ardió un coche. En ninguno de los dos hechos se pudieron comprobar las causas.

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Pasado el mediodía del martes desató un feroz incendio en inmediaciones de la estación Gerli de la línea Roca, en la playa conocida como Kilo 4, donde suelen estacionarse coches fuera de servicio. Para detener el fuego fue necesario el accionar de dos dotaciones de bomberos. En total, 24 coches resultaron con daños parciales o totales como resultado del siniestro. Pocos minutos después de desatarse el primer incendio, un hecho de similares características alcanzó a un coche en inmediaciones de la estación Junín, que pudo ser detenido evitando que se afecten más unidades.

Aspecto exterior de los coches incendiados el martes 27 en el depósito de Kilo 4, Gerli.

En el caso de la línea Roca, las llamas no afectaron el servicio de pasajeros de ninguno de sus ramales ni se registraron personas heridas. Las unidades afectadas en pertenecían mayormente a la flota de coches Toshiba adquirida en la década de 1980 en el marco de la electrificación de los ramales a Glew y Ezeiza, estacionadas en las vías 11, 12 y 13 de la playa de Gerli.

Cabe destacar que en la mayoría de los casos no se trataba de coches radiados –retirados definitivamente– sino de unidades apartadas temporalmente de servicio, pendientes de reparación o con piezas que todavía se utilizaban como repuestos. De esta manera, si bien no existió impacto directo en el servicio –porque la circulación no se interrumpió ni los coches siniestrados estaban corriendo trenes–, a mediano plazo la pérdida de parte importante del parque puede limitar tanto la posibilidad de recuperarlos como de mantener funcionando al resto de la flota Toshiba.

También se vieron afectados por el incendio en Gerli algunos coches Materfer remolcados utilizados anteriormente en servicios suburbanos, tanto originales como reformados para andenes elevados. Ahora, el único destino posible será la chatarra.

Por su parte, el siniestro de Junín tuvo como saldo un coche consumido por el fuego, pero el rápido accionar de personal de bomberos y Defensa Civil de la localidad impidió su expansión a dos coches más, que sólo recibieron afectaciones menores. Por ninguno de los dos sucesos hay detenidos ni fueron establecidas las causas del inicio del fuego.

Antecedentes

Los incendios sobre material ferroviario fuera de uso no son algo nuevo. Hechos de similares características se produjeron en los últimos años, particularmente en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

En los meses de marzo y septiembre del 2017 la formación del Gran Capitán, servicio de larga distancia que unía Buenos Aires con Posadas por las vías del Ferrocarril Urquiza, sufrió dos hechos de esas características en la localidad de Gobernador Virasoro, provincia de Corrientes. Si bien desde antes del suceso hubieron reclamos de vecinos para que la locomotora y los coches fueran puestos a resguardo, los mismos fueron objeto de hechos de vandalismo como el robo de partes.

Similar al incendio en Gerli, el gran incendio de Miguelete de 2017 redujo a chatarra a buena parte de la antigua flota Toshiba/PUMA de la línea Mitre.

Durante septiembre de ese mismo año en la playa de Miguelete, partido de San Martín, varios coches PUMA y Toshiba que se encontraban fuera de servicio fueron consumidos por las llamas. El incendio fue de grandes proporciones: trabajaron cuatro dotaciones de bomberos y tuvieron que interrumpir el ramal Retiro – José León Suárez de la Línea Mitre. En 2019 el material afectado fue subastado como chatarra. Si bien se trataba de material apartado de servicio tras el ingreso de la flota de coches CSR, buena parte se encontraba en condiciones de marcha y hasta había tenido uso esporádico, como la corrida de trenes especiales en días de partidos de fútbol. También se perdió, con el incendio, la oportunidad de resguardar algunas de las unidades con propósito patrimonial.

Dos meses más tarde, una formación operativa perteneciente al ramal Temperley – Haedo de la línea Roca fue intencionalmente incendiada en el marco de una protesta cercana a la estación Kilómetro 34 de dicho sector. La locomotora pudo ser desacoplada pero los coches sufrieron afectaciones.

En el año 2019, otro hecho similar afectó a coches Materfer en la localidad de Caseros, partido de Tres de Febrero, cercano al paso a nivel Hornos de dicha ciudad. El material rodante se encontraba fuera de servicio pero la magnitud del siniestro obligó a interrumpir las prestaciones de la línea San Martín en horario pico, con las consecuentes afectaciones a los pasajeros.

Si bien los acontecimientos de esta semana no revisten novedad, lo llamativo es que hayan ocurrido con tan pocos minutos de diferencia y con muchas similitudes. Por el momento, la Justicia no ha encontrado responsables ni determinado su origen. Los incendios de material ferroviario rara vez han demostrado ser casuales. Entre las motivaciones, suelen repetirse dos, no siempre contradictorias: el chatarreo y las disputas por terrenos que ocupa el material ferroviario.

Más allá de la causa concreta, pendiente de investigación, y de cualquier medida de prevención que pudiera haberse tomado, el incendio en Gerli vuelve a poner de relieve el desamparo de los ferrocarriles argentinos, loteados entre distintas pequeñas empresas incapaces de resguardar los intereses de un sistema de transporte.

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