17 mayo 2022

Retiraron definitivamente de servicio los trenes CAF-GEE de la línea E

Los trenes CAF-GEE de la línea E han sido retirados definitivamente de servicio, tras 57 años de carrera en la red. Circularon en las líneas D y E. Tras su jubilación, no queda en circulación en la red ningún tren fabricado con anterioridad a 1980, salvo en la línea B. Qué ocurrirá con las unidades radiadas. Un repaso por su historia.

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Los trenes CAF – General Eléctrica Española de la línea E han sido retirados definitivamente de servicio, poniendo fin a sus 57 años de carrera en el Subte.

Con el retiro de servicio de los CAF-GEE no queda en circulación ningún tren fabricado con anterioridad a 1980 en las líneas de catenaria y 1500 V, es decir, todas menos la B. En esta última se mantienen en circulación los trenes Mitsubishi -de 60 años de antigüedad- que no tienen reemplazo por el momento.

La jubilación de los trenes pudo lograrse gracias a la incorporación de más formaciones Fiat Materfer y Alstom Metropolis “Serie 100” a la línea E. Ambas flotas habían sido sumadas con vistas al retiro de los CAF-GEE: los Fiat Materfer comenzaron a integrarse a la línea en forma gradual a partir de 2017, mientras que los Alstom hicieron lo propio a partir de fines de 2019.

Aspecto de los trenes en sus últimos años de servicio

Cabe recordar que con anterioridad a la llegada de estos dos modelos y durante las últimas décadas, la E había sido una línea “monoflota” en la que habían quedado confinadas todas las formaciones CAF-GEE en composiciones de cuatro coches cada una.

La decisión de retirar estos veteranos trenes de servicio se vincula con varias razones. Por un lado, presentaban una alta tasa de fallas y un gran desgaste producto de más de medio siglo de servicio. En los últimos años, los CAF-GEE fueron protagonistas de numerosos incidentes -algunos de ellos muy graves, como el ocurrido en la estación Independencia en octubre de 2020– que provocaron numerosas afectaciones al servicio y que llevaron a que el propio sindicato de los trabajadores del Subte exigiera su pronta jubilación.

En los últimos tiempos, los trenes habían protagonizado numerosos incidentes: uno de los más graves fue este, en la estación Independencia, en 2020.

Por otra parte, porque los CAF-GEE son una de las siete flotas de la red afectadas por la presencia de componentes con asbesto de la variedad crisotilo, un material potencialmente cancerígeno. Dada la antigüedad de los trenes, fabricados mucho antes de que el asbesto fuera prohibido en España -donde fueron fabricados- o en la Argentina, el hallazgo de este material no fue una sorpresa.

No obstante, a diferencia de lo ocurrido con otras flotas como los Mitsubishi, los Fiat Materfer o los Nagoya 5000 -en los que también se encontraron piezas afectadas-, los CAF-GEE no fueron incluidos en los planes de desasbestización. Según se explicó entonces a enelSubte, esto se debió a que ya estaba decidido su retiro de servicio en un plazo menor al que demandaría la obra de descontaminación.

Aunque no han sido retirados exclusivamente por esta razón, los CAF-GEE pueden considerarse como la tercera flota radiada de la red desde el estallido de la crisis del asbesto, siendo las otras dos los CAF 5000 y a los Nagoya 250/300/1200.

Qué pasará con los trenes retirados

Desde Subterráneos de Buenos Aires (SBASE) confirmaron que el retiro de los CAF-GEE es “definitivo” y aseguraron que “se procederá a la disposición final” de los trenes, que por el momento se encuentran apartados en vías de servicio del Taller Lacarra.

No se descarta la posibilidad de que las unidades sean subastadas, siguiendo el modelo que la empresa adoptó para flotas tan diversas como los Mitsubishi, los Siemens, los Siemens reformados, e incluso algunos Fiat Materfer.

Cabe recordar que algunos CAF-GEE ya habían sido retirados de servicio en años anteriores, siendo algunos de ellos subastados, mientras que otros fueron donados a la Universidad Nacional de Lomas de Zamora y otros cedidos al Centro Cultural Recoleta, donde fueron objeto de una polémica intervención artística.

57 años de trayectoria

La historia de los CAF-GEE comenzó a escribirse en enero de 1957, cuando la empresa estatal Transportes de Buenos Aires (TBA) lanzó un llamado a licitación para la provisión de 80 coches aptos para circular en las líneas C, D y E del Subte. La contratación, empero, apuntaba principalmente a la línea E, en aquel entonces en obra de extensión a Bolívar y Avenida La Plata.

El contrato acabó siendo adjudicado en octubre de 1961 a un consorcio encabezado por Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles (CAF) y General Eléctrica Española (GEE), que contemplaba la participación de las argentinas Fabricaciones Militares y General Electric Argentina. El proyecto contemplaba la producción de 80 coches: 31 remolcados producidos por FM en la Argentina y 49 motrices, de los cuales 31 tenían una sola cabina y 18 eran bicabina. Los coches fueron diseñados siguiendo los lineamientos que CAF utilizaba en la época, siendo notable su similitud con los trenes de la serie 300 C del Metro de Barcelona, fabricada entre 1962 y 1970.

Interior original de los coches (Foto: Archivo CAF Zaragoza)

Los coches contaban con algunos avances para la época: salones amplios, asientos acolchados revestidos en cuerina de color azul, iluminación fluorescente; toda una revolución frente al resto de la flota, que en lo esencial databa de la preguerra. En el aspecto mecánico, cada coche motriz contaba con cuatro motores de 135 CV cada uno, bogies de concepción moderna y una aceleración y velocidad final superior a la del resto de la flota. Las unidades fueron fabricadas entre 1964 y 1969, ingresando el primer tren a servicio el 9 de diciembre de 1964.

En 1966, los CAF-GEE oficiaron como coches inaugurales de la extensión a Bolívar y Avenida La Plata, en un acto que estuvo encabezado por el entonces presidente Arturo Illia. Como la flota adquirida era superabundante para las necesidades de flota de la línea E, las unidades comenzaron a ser transferidas a la línea D -donde protagonizaron dos graves accidentes en 1968 y 1969, donde se perdería un coche enterohasta quedar concentradas en su totalidad en esa línea; parte de ellas continuarían circulando allí hasta el año 2000.

Un coche en Bilbao, a mediados de los 60, con su decoración original.

En la década del 70, Subterráneos decidiría practicarles a los trenes una reforma para asimilarlos a los más veteranos Siemens-Schuckert O&K. La “modernización”, paradójicamente, avejentó a los CAF-GEE, que perdieron sus asientos acolchados e iluminación fluorescente para dar paso a asientos de fórmica símil madera y tulipas incandescentes.

En la década del 90, los CAF-GEE emprenderían su paulatino regreso a la línea E, previo paso por una actualización “de media vida” en los astilleros Tandanor. Allí quedarían confinados durante el resto de su vida útil.

En la década de 2000 se proyectó realizar una reforma mayor a 64 coches, con el objetivo de estirar su vida útil un tiempo más. La obra incluía el recambio total de los interiores, la habilitación de la conexión entre coches, nuevos frontales y cambios en la parte mecánica, de manera similar a lo ocurrido con los trenes Siemens reformados. Se apartaron dos formaciones de servicio para construir los prototipos, pero los tiempos se dilataron y, en buena medida por los altos costos, el proyecto se frustró: en 2013, ante el escaso avance de la obra, SBASE decidió cancelar el contrato. Las carrocerías de los coches prototipo fueron subastadas como chatarra en 2017.

Los trenes de la línea E cumplen 55 años de servicio

Protagonistas en el séptimo arte

Los CAF-GEE ostentan el curioso récord de ser los únicos coches de la red en ser protagonistas de una película.

Roberto Carnaghi, que interpreta en Moebius al director de SBASE, desciende del UM 86.

El largometraje Moebius (1996, dir. Gustavo Mosquera), realizado por estudiantes de la Universidad del Cine, está situado en una Buenos Aires futurista donde la red de subterráneos se ha expandido considerablemente. En ese contexto, una formación encabezada por el coche “UM 86” (un CAF-GEE ficticio, cuya numeración no existe en la realidad) desaparece misteriosamente con todos sus pasajeros.

Buena parte de las escenas subterráneas de la película fueron filmadas en la línea E, y en particular en la vieja estación San José, antes de que fuera reconvertida en un taller en la segunda mitad de la década del 90.

En 2014, SBASE instaló en la estación San José una serie de murales que reproducen diálogos y escenas de la película, que se ha convertido en un auténtico film de culto entre los entusiastas y aficionados del Subte.




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