El 1 de diciembre de 1913, se inauguraba la primera parte del tranvía subterráneo de la Anglo Argentina, hoy línea A. La traza que hoy une Plaza de Mayo con Carabobo se convirtió en el decimotercer subte del mundo, el primero de América Latina, del hemisferio sur y el mundo hispanoparlante, y también la que tiene la flota de coches en servicio comercial más antiguos del mundo. Ícono de una era que se resiste a morir y que día a día se empecina en llevar a sus 200.000 pasajeros a través de sus 96 años de historia; parte insustituible del patrimonio histórico y cultural a la deriva en una ciudad insensible a su memoria y a su pasado. Desde que el presidente Victorino de la Plaza la inauguró (ver foto), soportaron sus túneles y trenes crisis económicas, mejores y peores administraciones, tiempos de paz y de violencia, usuarios cuidadosos y vándalos que irrumpen durante la noche. Esta es su historia.
Subterráneos de Buenos Aires: 95º Aniversario (parte 1)
Noventa y cinco años de pasajes


