Caras largas, gestos y hasta insultos en voz baja a veces se pueden apreciar en los trenes de la línea B cuando por los altoparlantes de los coches se anuncia que la formación finalizará su recorrido en Federico Lacroze.
Para poder llegar a Los Incas, los pasajeros de dicho tren deben descender en Lacroze y esperar al siguiente tren con destino a Los Incas, la verdadera terminal desde el año 2003.
Si bien a muchos no les afecta la medida, se puede observar muy a menudo que la noticia no cae bien en muchos pasajeros, apresurados o sin ganas de bajar y volver a subir en otro tren para llegar a destino.
Esto ocurre muchas veces desde que se inauguraron las estaciones Tronador y Los Incas, posteriores a Lacroze, pero nadie explica por qué sucede.
Este episodio no es aleatorio. En realidad ocurre todas las mañanas y las tardes, luego de la hora pico, varias veces por día, y lamentablemente es casi inevitable.
Desde que las nuevas estaciones están en funcionamiento, Lacroze dejó de ser cabecera de la línea. Pero en esta misma estación está el ingreso a la cochera-taller Rancagua, la más grande de la red.
Allí los coches son depositados cuando ya no se necesitan, es decir en el comienzo de la hora valle (hora no pico). Si un tren tuviera que ir hasta Los Incas para finalizar el recorrido, luego debería ir nuevamente hasta Lacroze -vacío- para entrar en la cochera. Pero el ingreso a la cochera está en la vía norte (la vía opuesta), es decir, el tren tendría que hacer una batería de maniobras interminables para ingresar a cochera, y esto produciría demoras en la línea.
Como consecuencia se buscó la manera más fácil para evitar demoras e inconvenientes, descendiendo a los pasajeros en Lacroze y guardando la formación.
Si la cochera estuviese al final de la línea en Los Incas -como deberían tener todas las líneas al final de su tendido- esto no ocurriría.
Para ello el Gobierno de la Ciudad está construyendo una cochera taller al final de la línea, luego de la estación Juan Manuel de Rosas (ex Villa Urquiza), también en construcción.
La cochera-taller de Urquiza -ya licitada pero con la obra suspendida- tendrá unos 700 metros de longitud. Provisoriamente la nueva cola de maniobras de Los Incas ayuda a descongestionar el acceso a Rancagua, disminuyendo la cantidad de coches que ingresan y egresan a dicho taller, evitando que los trenes terminen en Lacroze.
Hasta las inauguraciones de ambas nuevas estaciones y de la cochera taller, estimadas para el 2009, esto seguirá sucediendo.