sábado, 31 de julio del 2010 - 20:01 hs.
Buenos Aires, Argentina.

Línea H: segundo año de servicio

Después de 63 años la Ciudad de Buenos Aires inauguró su sexta línea de subterráneos en octubre de 2007. Tras dos años de funcionamiento con sus primeras 5 estaciones, la línea amarilla continúa sus obras de extensión en ambos sentidos.
Después de 63 años la Ciudad de Buenos Aires inauguró su sexta línea de subterráneos en octubre de 2007. Tras dos años de funcionamiento con sus primeras 5 estaciones, la línea amarilla continúa sus obras de extensión en ambos sentidos.

Después de 63 años la Ciudad Autónoma de Buenos Aires inaugurará su sexta línea de subterráneos. El tramo a estrenar no será la extensión total del recorrido, sino unas cinco estaciones entre Plaza Once y Caseros. La línea en cuestión es la línea H, la letra muda, que pareció haber callado durante mucho tiempo pero que siempre nos quiso decir que estaba allí latente.

Desde los comienzos de la historia de nuestros subterráneos, existen cantidades de líneas proyectadas que nunca progresaron. La H no escapa a esta clasificación y llegó a tener varios recorridos: Desde Av. Jujuy y San Juan hasta Pza. Italia (en imagen), desde Jujuy y San Juan hasta Retiro, desde Av. Sáenz y La Plata hasta Plaza Francia, y finalmente el elegido: desde Av. Sáenz y Esquiú hasta Retiro.

Un viejo proyecto municipal que data de principios del ’30 (ver imagen), el cual fue encomendado a la Compañía Hispano Argentina de Obras Públicas y Finanzas (CHADOPYF), contemplaba entre otras propuestas una línea que recorriera las Avenidas Jujuy, Pueyrredón y Las Heras, a la que se denominaría primero “Línea CHADOPYF IV” y luego “Línea CHADOPYF III”. Podría decirse que aquél fue el primer acercamiento a lo que hoy conocemos como Línea H.

 

La CHADOPYF emitió cédulas de construcción a las cuales cualquier ciudadano podía acceder a comprarla para generar los recursos necesarios para la construcción de las líneas. Se iniciaron algunas obras de ese masterplan, pero no culminaron en la forma que se esperaba; los tramos construidos por esta empresa fueron: La línea C en su totalidad, la línea D entre Catedral y Palermo, y la línea E entre Constitución y Boedo (la cabecera norte de la línea fue posteriormente cambiada de lugar y se extendió la línea hasta Pza de Mayo). Finalmente, la empresa quebró y las obras y proyectos pasaron en manos de la Corporación de Transportes de Buenos Aires, donde casi todo quedó en la nada. Y la H se quedó muda por largo tiempo.

 

Entre 1970 y 1972 volvió a aparecer el nombre de la línea H. Un proyecto iniciado por el Ministerio de Obras y Servicios Públicos incluyó a la línea H en un gran plan de transporte integrado, no sólo en la Ciudad sino en toda el área metropolitana. Aparte de prolongar las líneas A, B, D y E, proponía crear 4 nuevas, entre ellas, la Línea H.

El recorrido planeado en ese masterplan tenía el difícil objetivo de unir Retiro con el partido bonaerense de Lanús siguiendo esta traza en capital: Av. Santa Fe, Av. Pueyrredón, Plaza Once, Av. Jujuy, Av. Caseros, Almafuerte, Av. Sáenz, Puente Uriburu, y en terreno provincial: Av. Valentín Alsina, Máximo Paz e Hipólito Yrigoyen.

Esta fue la última vez que la H estuvo cerca de construirse.

 

Pasó el tiempo y siempre aparecieron “ideas” de construir la línea en discursos de varios políticos (y militares) aunque nunca cobraron real dimensión.

Lo ocurrido con la H fue más silencioso aún, o más bien mudo. Buenos Aires fue sufriendo un proceso de cambios que derivó en una segmentación. La traza imaginaria que dividió la Ciudad es el eje de la Av. Rivadavia. De tal forma, los barrios que más se beneficiaban en cantidad de obras públicas eran los del norte. Y los del sur, olvidados, enmudecidos, como la letra H. Esta barrera hizo que los barrios del sur perdieran interés comercial. Tal es así que las fábricas y comercios de la zona comenzaron a cerrar.

 

Finalmente, hacia mediados de la década del 90 Buenos Aires es declarada autónoma, y elige mediante el sufragio a sus propias autoridades. El Dr. Fernando de la Rúa fue el primer intendente electo de la Ciudad en 1996.Con su gobierno, empezó a tomar forma el proyecto de construcción de esta línea, y la idea tardó muy poco tiempo en llegar a los medios. En 1998 el diario La Nación informaba en su edición del 20 de mayo de 1998 sobre el entonces inminente llamado a licitación correspondiente para la construcción de esta nueva línea que unirá el norte y el sur, con cabeceras en los barrios de Retiro y Pompeya. La extensión total será de 12 Km con 14 estaciones: Nueva Pompeya, Sáenz, Hospitales, Parque Patricios, lnclán, Humberto I, Venezuela, Plaza Once, Corrientes, Córdoba, Santa Fe, Las Heras, Plaza Francia, 9 de Julio y Retiro.

Hacia 1999, la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, sanciona con fuerza de ley, la autorización al poder ejecutivo para que comience las obras civiles de la línea H. Los trabajos deberían comenzar en el tramo que unirá la estación Once con la estación Hospitales.

Sin embargo, la Ley 670 le confiere al Poder Ejecutivo la posibilidad de modificación de hasta un 20% del trazado aprobado por la Legislatura en el 2001. De esta forma, el entonces Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra decidió agregar la estación Caseros al tramo sur denominado “B” para darle vida al proyecto “Ex Cárcel de Caseros”. La estación estaría emplazada en la intersección de las avenidas Caseros y Jujuy, configurándola como cabecera temporal, y modificando la cantidad definitiva de estaciones a un total de 15.

 

La línea H, en su trazado definitivo, unirá 5 líneas de ferrocarril: Mitre, Belgrano Norte, San Martín, Sarmiento y Belgrano Sur, como así también a todas las líneas existentes de subterráneo. Además, están previstas combinaciones con las futuras líneas F y G.

 

Los primeros trabajos de la línea comenzaron en el primer cuatrimestre de 2001 por la Empresas Dycasa-Dragados. Las estaciones de la línea H tendrán andenes laterales de 110 metros, con escaleras mecánicas y fijas, ascensores hidráulicos, ventilación forzada y natural e infraestructura adecuada para personas con movilidad reducida. Faltaba ahora determinar el plazo total de la obra.

 

Una primera versión, por el año 2000, decía que la inauguración sería a mediados del año 2004, algo que finalmente no ocurrió, en gran parte por lo que implicó la crisis económica.

El 14 de julio de 2003 el diario La Nación estimó otra fecha posible: mediados de 2005. El Jefe de Gobierno Aníbal Ibarra señaló que los trabajos estaban “muy avanzados” y estimaban tal fecha como posible inauguración. En esa misma edición, el Presidente de Subterráneos de Buenos Aires, Sociedad del Estado (SBASE), Dr. Edgardo Kutner, anunciaba que para el 2007 estaría funcionando la línea hasta Nueva Pompeya.

 

En el marco de las celebraciones por el nonagésimo aniversario del Subte, el destino de la línea H pareció haber cambiado nuevamente: "Estamos trabajando paralelamente en las estaciones Caseros, Inclán, Humberto 1º, Venezuela y Once. El tramo costará 120.000.000 de pesos, y quedará listo en 2006” anunció en un diario local el Presidente de SBASE, la empresa estatal propietaria de las obras.

 

Tampoco había novedades sobre el material rodante a utilizar en la línea. El 9 de septiembre de 2004 se llamó a licitación internacional para los trenes de la línea H. Esta licitación incluía el diseño, la fabricación, el armado y la entrega de 55 vagones, con un presupuesto estimado en 270 millones de pesos financiados por el estado porteño.

 

Para ese entonces, las obras avanzaban de esta forma:

Caseros: 45%
Inclán: 80%
Humberto Primo 78%
Venezuela: 75%
Once: 30 %

Primeras imágenes de la construcción:

 

Caseros, una de las más atrasadas:

 

Vías, durmientes y balasto en tramo entre estaciones:

 

 

El 31 de agosto de 2005 se abrieron los sobres con las ofertas para comenzar el segundo tramo de la línea H, el cual comprende la construcción de dos nuevas estaciones: Hospitales y Parque Patricios (ambas actualmente en construcción). Sin embargo, el tramo ‘B’aún continuaba sin fecha precisa de inauguración.

 

El 2007 se acercaba y la línea H estaba inmersa en un futuro incierto. Sin precisiones sobre quién será su concesionaria, sin material rodante asignado y con la obra civil totalmente finalizada, se decidió enviar dos formaciones Siemens Oreinstein & Koppel, provenientes de la Línea C, para realizar las pruebas necesarias para el funcionamiento de la línea. Estos cuatro coches, más otros tantos de la misma serie, serían los candidatos a realizar los primeros servicios entre Once y Caseros, hasta decidir si la línea de subte más moderna de la red debe o no tener como flota definitiva trenes de principios de la década del 30’.

 

Ya para estas épocas se barajaban varias fechas, pero ahora más concretas ante la inminencia de los comicios en la Ciudad. Nuevamente SBASE, a través de un comunicado, informa que la fecha de entrega oficial y definitiva será en julio de 2007.

 

Sin embargo, ante el adelantamiento de las elecciones porteñas y una supuesta decisión del Poder Ejecutivo local, el cambio de mes para la apertura sería inminente. La noticia llegó a través de un medio independiente: un blog. El Fotolog Subtes en la edición del 17 de marzo anunciaba: “La fecha oficial informada por las autoridades competentes indica que la puesta en servicio de la flamante línea será en julio de este año. Sin embargo, cada día toma más fuerza un rumor que confirma el 25 de Mayo como fecha de apertura definitiva”.

Finalmente, los rumores se hicieron noticia, y la noticia se hizo realidad. Tal como fue anunciado por este medio a través de su Fotolog, el trabajo de cientos de profesionales y especialistas, junto a los aportes de los vecinos, hacen posible que la primera línea en 63 años sea estrenada por todos los porteños, aunque con muchas inquietudes e irregularidades.

Dejarán dudas la excesiva demora en la obra, la especulación con la inauguración al público y la desinformación acerca de su operación y concesión, entre otros puntos importantes.

Así esta formada la historia de la H, que en poco tiempo, empezará a contar historias. Historias de trabajo, de sueños, de barrios, de trenes, de minotopos, de música y tango, de Buenos Aires, llena de palabras que se esbozaban con anterioridad, pero que enmudecían ante un modelo a seguir.

 

La línea H habla y dice: Arriba pasajeros con destino al siglo XXI y a una ciudad que quiere transformarse.

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