Friday, 18 de May del 2012 - 00:31 hs.
Buenos Aires, Argentina.

Línea B: 81 años transportándote

El 17 de octubre de 1930 viajaban 190 mil pasajeros en el primer día de servicio de la línea B, para convertirse 81 años después en la línea más utilizada de la red. Reseña histórica y recorrida fotográfica por la línea roja de la Avenida Corrientes..
El 17 de octubre de 1930 viajaban 190 mil pasajeros en el primer día de servicio de la línea B, para convertirse 81 años después en la línea más utilizada de la red. Reseña histórica y recorrida fotográfica por la línea roja de la Avenida Corrientes..

 Luego de un intento fallido municipal por hacer su propio subte, en 1909 la Compañía de Tranvías Anglo-Argentina (CTAA), dueña del 80 % de la red tranviaria de la Ciudad, presentó a las autoridades comunales un proyecto de cuatro líneas de “tranvías subterráneos”, de las que llegó a construir y a operar sólo una: la actual línea A. Si bien el plan de la Anglo no cumplía con los objetivos de integración ciudadana que se buscaba con el Metropolitano de 1907, la empresa poseía los capitales para comenzar la inmediata construcción de su red. Casi al mismo tiempo, el Ferrocarril Oeste presentó un proyecto ante el Congreso Nacional para construir un túnel entre Plaza Once y el Puerto que se superponía con el trazado de la línea I del Anglo. Así estalló un conflicto de jurisdicciones que marcaría la construcción de subtes hasta la actualidad.

Según el Estado Nacional, el subsuelo capitalino pertenecía a la Nación, por lo que la MCBA no podía otorgar permisos para la construcción de subterráneos. La Municipalidad, en cambio, argumentaba que el subsuelo era de su jurisdicción por sencillas razones geográficas. Además, esta se oponía al proyecto del FCO dado que los ferrocarriles, por encontrarse bajo jurisdicción federal, no pagaban impuestos a la Comuna. Los tranvías, en cambio, aportaban un 6% anual al erario capitalino: la MCBA apoyó entonces el plan de la Anglo. El conflicto se solucionó finalmente cuando ambas partes acordaron que el nivel superficial pertenecía a la Municipalidad, mientras que el resto era de la Nación.

En 1912, cuando las obras de la línea A avanzaban a toda marcha, la compañía de tranvías Lacroze Hermanos solicitó a la Nación un permiso para excavar una línea de trenes de carga y pasajeros que conectara su Ferrocarril Terminal Central de Buenos Aires (en Chacarita) con el Puerto por debajo de la Avenida Corrientes. No obstante, la Primera Guerra Mundial y la complicada situación financiera tras la contienda hicieron que los Lacroze recién pudieran conseguir financiamiento para su proyecto a fines de 1927.

El 16 de octubre de 1928 se inició la construcción de la actual línea B en las cercanías del Cementerio del Oeste (actual de la Chacarita). La obra, realizada por el contratista norteamericano Dwight P. Robinson, incluyó el cruce debajo del arroyo Maldonado y varias innovaciones tecnológicas que la diferenciaban de la línea del Anglo: gálibo ferroviario para que los trenes de carga pudieran circular, tercer riel a 550 VCC, escaleras mecánicas, señalización luminosa con paratrenes mecánicos y los primeros molinetes de la red. El 17 de octubre de 1930, la línea B inició sus 81 años de servicio.

Hoy, filtraciones y “modernizaciones” de dudoso gusto y calidad asedian su infraestructura. Casi todos sus coches Mitsubishi lucen grafitis, expresión inequívoca de la desidia de la concesionaria. Una formación incluso fue plotteada con el esquema institucional amarillo y gris, debajo del cual se puede adivinar el rojo arruinado por la suciedad y el grafitti.  Así llega a un nuevo aniversario el otrora Subterráneo Lacroze.

(Construcción a cielo abierto del primer tramo de la línea)

(Filmación de la inauguración del tramo Lacroze - Callao, el 17 de octubre de 1930)

(Primer tren de la línea B ingresando por rampa de Lacroze)

 

 

(El Subte porteño estrena molinetes, en la línea B)

(Los ingresos a la línea de la Avenida Corrientes a mediados de la década del 30)

(Inauguración oficial del tramo Pellegrini - Lacroze, el 21/07/1931)

(Antiguos coches y estética de estaciones anteriores a 1994)

(Antiguos carteles indicativos analógicos)

(Cartelería de Siemens de épocas de Subterráneos de Buenos Aires)

 

(Antiguos coches de la línea B, actualmente radiados en el Gran Buenos Aires)

 

 

(Formación del FC Urquiza corriendo temporalmente para reforzar frecuencia a principios de los 90)

(Característicos murales de la línea, instalados en serie en 1991)

(Nuevo sistema de señalización Alstom ATP, instalado en toda la línea en 2003)

(Graffiteros pintando actuales coches en la nueva estación Los Incas)

(Actual coche Mitsubishi siendo reparado en la línea Urquiza, en plena nevada de julio de 2007)


(Boleterías de la estación Juan Manuel de Rosas)

 


(Nivel andén de la estación Juan Manuel de Rosas)

 


(Estación Echeverría)

Hola, muy bueno el artículo. El coche Siemens / FM 200 que aparece en la foto, pertenece a la Cooperativa Central Buenos Aires. Esta cooperativa tiene/tuvo la idea de correr servicios entre Rojas y Fátima, usando a los Siemens 200 y 208 como dupla. La idea de ellos es/era usar al 200 como mtriz, poniendole motor diesel y al 208 como remolcado. Aparte usar sólo las puertas del medio de los coches.

tomo el B desde el año 85 casi todos los días. Pero el desastre que es en los últimos tiempos nunca lo vi. La mugre por todos lados, los asientos de pana rotos y con olores raros, la grasa cubriendo los andenes-parece que no usan espátula para desprenderla-, los vagones pintados, llenos de afiches de listas sindicales de los propios trabajadores del subte, si no es la caricatura del líder sindical, pegada como si fuera la foto de un héroe, el pibito que se cree que es Gardel o Arjona y nos aturde con su voz desafinada ahora con parlantes, los miles de pungas que hay entre las estaciones Pueyrredón hasta Carlos Pellegrini. Es un subte abandonado, un refugio para los pobres que no tienen casa, pero ya no es un medio de transporte. No tiene ventilación, en Pellegrini hay un tufo que te mata, en Pueyrredón desde que se une al H no se puede bajar ni subir! Extraño el subte que tenía colores diferentes en las estaciones, que tenía kiosco en el andén de Pellegrini-de diarios y de golosinas-, me faltan los olores a queso y flores de Chacarita y los buscas, a los que conocía a todos, que se reunían en la estación Pasteur, extraño al subte que quedaba vacío al llegar a Dorrego y en el que me podía pasar dormida al depósito de Chacarita sabiendo que en 10 minutos volvía a arrancar. No sigan alargando a un subte al que ya no se puede subir ni siquiera en Chacarita con dirección al centro. Hubo una explosión demográfica en Villa Urquiza y Villa Pueyrredón y ahora son millones los que tomas subte y antes no tomaban. O aumentan las frecuencias o el subte va a terminar de colapsar.

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