Tras la decisión de clausurar el ramal ferroviario que la conectaba con el Ferrocarril Roca, la ex estación de cargas Sola será reconvertida en un polo logístico para camiones.

Trenes Argentinos Infraestructura (ADIF) publicó recientemente los pliegos de una “iniciativa de terceros” que consiste en la concesión de ese predio, de unos 16 mil metros cuadrados y ubicado en el barrio porteño de Barracas, para la creación de un polo logístico exclusivo para el transporte automotor de cargas.
Según consta en los documentos, el proyecto abarca “la construcción de naves logísticas modulares, oficinas operativas, calles internas, infraestructura de servicios, un depósito fiscal complementario y espacios comunes”. El futuro concesionario deberá presentar una propuesta que incluya mejoras en el entorno urbano, “sin intervenir de manera nociva el paisaje y procurando la no contaminación visual, auditiva ni residual”.
A su vez, la propuesta deberá incluir la conservación y puesta en valor de las edificaciones históricas actualmente existentes, “las cuales podrán ser integradas dentro del proyecto bajo estricto control de su correcta conservación y mantenimiento”.

Si bien los pliegos aclaran que las obras “no podrán obstaculizar ni alterar el tendido de rieles, ni cualquier otro tipo de instalación que sirva al servicio ferroviario”, lo cierto es que la iniciativa no contempla la reactivación de la conexión ferroviaria, lo que requeriría intervenciones que exceden largamente el proyecto planteado.
Cabe recordar que tanto el ramal ferroviario entre Kilo 5 y la estación Sola como la playa de cargas misma fueron desafectadas de la concesión de Ferrosur Roca a principios del año pasado, quedando desde entonces en custodia de la ADIF, que es quien lleva adelante este proyecto. Con anterioridad, en 2021, ya habían sido desafectados algunos sectores de la playa, aunque en este caso con motivo de las obras del viaducto de la línea Belgrano Sur a Plaza Constitución, proyecto actualmente paralizado.
La desafectación de la totalidad del predio era reclamada por la concesionaria Ferrosur Roca desde 2021, cuando el tráfico ferroviario en el sector quedó interrumpido a consecuencia de un trágico accidente en la Villa 21-24, en el que una niña murió arrollada por una formación. Las vías, a lo largo de prácticamente un kilómetro, eran utilizadas como calle pública por los habitantes del barrio -por otra parte construido apenas respetando el gálibo mínimo para que las formaciones pudieran transitar-, encontrándose habitualmente invadidas por automóviles, motos, personas, animales o cualquier clase de objetos ante la falta de alternativas para circular. A raíz del trágico hecho, ocupantes del sector bloquearon el paso de los trenes y llegaron a incendiar el puente del ramal sobre el Riachuelo, que quedó intransitable.

Si bien originalmente se estimaba que la medida sería temporaria hasta que se adoptaran medidas de seguridad operacional, lo cierto es que la concesionaria Ferrosur Roca no tuvo interés de reanudar el tráfico ni de realizar las inversiones necesarias para garantizarlo -la carguera fue una de las empresas que se opuso a la aplicación del protocolo para combatir intrusiones y asentamientos en terrenos ferroviarios-, a la par que el Estado tampoco tomó las medidas necesarias para conservarlo en condiciones operativas.
Así las cosas, las intrusiones previas sufridas por el ramal -un problema endémico de la red ferroviaria, ya que aproximadamente un 5% de los barrios precarios de todo el país están asentados sobre vías o a menos de 10 metros de ellas- no hicieron más que agravarse desde que el tren dejó de pasar. En este sentido, se trata de una situación similar a la del ramal Puente Alsina – Aldo Bonzi de la línea Belgrano Sur, que sufría de intrusiones de similar grado pero que quedó completamente bloqueado con las nuevas edificaciones que se construyeron desde que dejó de circular, en agosto de 2017.
Oficializan el cierre del ramal de cargas a estación Sola, en Barracas


